El despliegue de vehículos militares y tropas armadas en los alrededores del templo tuvo como objetivo frustrar cualquier intento de movilización. Las protestas denuncian el asedio religioso contra la comunidad chií, la represión de sus rituales y la normalización de relaciones con el régimen sionista, además de rechazar la presencia militar de Estados Unidos en territorio bareiní.
Demandas de libertad y fin de la discriminación
En diversos puntos del país, los manifestantes clamaron por el “vaciado de las cárceles”. Denunciaron lo que califican como una política de “persecución sectaria y discriminación racial” y condenaron la creciente interferencia del Estado en los asuntos religiosos, especialmente ante la proximidad de las conmemoraciones de Ashura (mes de Muharram).
Posicionamiento Geopolítico
Los manifestantes reafirmaron su apoyo a la República Islámica de Irán frente a las “agresiones de Estados Unidos y el sionismo”. Asimismo, expresaron su lealtad al líder de la Revolución Islámica, el Ayatolá Sayyed Ali Jameneí, y al fallecido secretario general de Hezbolá, Sayyed Hassan Nasrallah.
Entre las demandas políticas destacaron:
- La anulación inmediata de los acuerdos de normalización con Israel.
- La expulsión del embajador israelí y el cierre de su embajada en Manama.
- El fin de la presencia militar extranjera y el cierre de las bases estadounidenses para recuperar la soberanía nacional completa.
Desde el 4 de octubre de 2024, el régimen de Baréin ha intensificado la prohibición de las oraciones del viernes, tras el aumento de las movilizaciones populares en solidaridad con la resistencia en Líbano, Palestina y Yemen.
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